Mi opinión sobre las franquicias dentales


Ha pasado algo de tiempo desde que saltó a los medios de comunicación el cierre inesperado de varias clínicas dentales pertenecientes al mismo dueño. Posteriormente se conoció que el dueño de la más conocida de las franquicias dentales había sido detenido por defraudar a hacienda.  Son diferentes acontecimientos en muy poco tiempo que han hecho a muchas personas preguntarse “¿qué está pasando con la Odontología en España?” Hoy voy a intentar, siempre desde mi opinión personal, explicar qué es lo que está pasando.

Antes de instalarme definitivamente en Utrera y abrir mi propia Clínica Dental estuve trabajando en varias clínicas para otras personas. Algunas de ellas eran franquicias cuyos dueños eran totalmente ajenos a la profesión. Es decir, son personas con dinero que no saben en qué invertir y deciden abrir una franquicia.

El primer problema es que en algunas ocasiones el propio franquiciado es el primer estafado. La empresa le dice que es muy buena idea invertir, que va a multiplicar su dinero fácilmente y sin esfuerzo. De esta manera le venden la clínica dental como un negocio cualquiera. Pero es mentira ¿cómo va a ser tan fácil?

Todo el dinero que entra por la clínica no se lo puede quedar el dueño. Tendrá que pagar los materiales que se gastan, los productos desechables, los instrumentos que se estropean. Tendrá que pagar el alquiler, la luz, el agua,el teléfono, a la empresa que controla los rayos x, la alarma, las averías de las máquinas y del sillón, etc. Tendrá que pagar al personal auxiliar, al laboratorio que hace las prótesis, al personal de limpieza, a los dentistas… Tendrá que pagar publicidad y además tendrá que pagar un canon por haber abierto una franquicia. Después de pagar todo eso (y más) lo que quede es lo que puede llamarse beneficios. ¡Los ingresos no son los beneficios!

Así, se le van a acumulando los pagos y ve como los ingresos se los va “comiendo” la clínica. Y empiezan a recortar. Lo primero y más fácil de recortar es en la seguridad social de los dentistas. Nada de contratos laborales. Los dentistas trabajan de autónomos. Si no les interesas te echan sin indemnización. Si te pones malo no hay baja que valga, y si te vas de vacaciones no cobras. Si no hay trabajo vienes a trabajar igual, pero si no has hecho nada no cobras. ES UN CHOLLO.  Y si no lo coges tienen miles de curriculums para llamar. Sobran dentistas como sobra de todo, y no paran abrir facultades de Odontología para seguir haciendo negocio. (Otro día explicaré el negocio de la formación en Odontología).

Lo segundo que recortan es en los materiales. Los dueños no son dentistas. ¿Qué más les da a ellos los materiales e instrumentos con los que se trabaja sean buenos? Mucha publicidad y poca calidad. Al menos donde yo he trabajado, las resinas eran las más baratas, la lámpara de polimerizar la más barata, el autoclave el más barato… Y así con todo. Lógicamente lo barato sale caro, porque al final todo se transforma en problemas.

Después como siguen sin ver beneficios tienen que aumentar los ingresos. Y esto lo hacen presionando a través de comerciales que aprietan a los dentistas, forzándoles a que indiquen más tratamientos, tratamientos innecesarios o más caros… Ese es el motivo de la rotación de personal. ¿Por qué el dentista que le atendió el mes pasado no está? Pues porque si era honrado se ha hartado y se ha ido, o bien le han dicho que no venga más (despido sin indemnización recordemos) y ahora hay otro nuevo jovencísimo recién salido de la facultad. Yo duré poco…

Todo esto es para explicar que la Odontología no es un negocio. No puede serlo. Si lo ves como un negocio empezarán a acumularse las deudas… y si se acumularán hasta que tengan que cerrar. Pero claro, si por el camino han podido dejar de pagar todo lo que pueden, pues ese es el dinero que ganan. Dinero estafado de los pacientes y de los trabajadores.

La verdadera y buena Odontología se basa en promocionar la salud y no en sacarle beneficio a la enfermedad. Un dentista honrado es difícil que sea rico, porque la salud no da dinero como lo da la enfermedad. Preocuparte de que tu paciente se cepille y conserve sus dientes no da dinero. Quitarle todos los dientes  y ponérselos de implantes da mucho más dinero, pero si esa persona no aprendió a conservar sus dientes… ¿Cómo va a conservar los implantes que encima son artificiales?

En conclusión: huya del negocio del diente. Busque un dentista honrado y modesto. Un dentista que tenga su propia clínica trabajará con buenos materiales porque no va a querer problemas futuros. Si tiene dudas,  siempre pida una segunda opinión.

Si vives por Utrera o cerca, no dudes en acercarte a mi Clínica Dental situada la calle Otoño 2, local 6. Mi equipo y yo estaremos encantadas de resolver todas tus dudas.