Sedación, ejemplo de un caso

Esta semana hemos realizado la extracción de una muela permanente en una niña de ocho años bajo sedación en nuestra clínica dental en Utrera. Decidimos extraer la muela porque estaba demasiado destruida como para poder reconstruirla. Esta muela, que era un primer molar, ya era definitiva. Probablemente erupcionó a los 6 años de edad, llevando solamente un par de años en boca.

Cuando la niña tenga doce años tendrá lugar la erupción del segundo molar, y puesto que el primero ya no está, este segundo molar ocupará el lugar del primero. Ahora nuestra tarea va a ser controlar la higiene y dieta de esta pequeña, para que no deteriore ningún diente más. Si a los doce años la muela no queda bien colocada, siempre podemos corregir su posición con un tratamiento de ortodoncia. 

Extraer un molar permanente en una niña pequeña puede ser muy traumático. Las raíces son ya unas raíces de adulto, no tiene nada que ver con una muela de leche. Es cierto que con la anestesia local convencional no se siente dolor, pero sí presión. Además que lo sé yo por experiencia propia que la he sentido cuando me tuvieron que quitar la muela del juicio.

El hecho de quitarse una muela ya le pone nervioso a cualquiera. Es perder un trocito de ti mismo. Es el miedo por anticipado al dolor, por mucho que te digan que no te va a doler.  Si la experiencia resulta desagradable, la niña no va a querer venir nunca más al dentista. Hacerle un simple empaste va a ser casi imposible, porque se acordará de aquella vez que lo pasó tan mal.

 

Su madre no quiso que su hija tuviera que pasar por ese mal trago, así que muy acertadamente nos pidió que le quitáramos la muela bajo sedación. Le pusimos su máscara y comenzó a respirar la mezcla de óxido nitroso y oxígeno. Al momento quedó totalmente relajada. Además, mientras trabajábamos le pusimos unos auriculares para que escuchara su música favorita, así estaba más pendiente de la música que de nuestra conversación.  La anestesiamos localmente y esperamos un ratito.

En poco tiempo pudimos extraer la muela con éxito. La niña colaboró en todo momento abriendo la boca, no sintió dolor, e incluso nos dejó colocarle un punto de sutura para que la herida cicatrizara rápidamente. Al terminar la dejamos respirando oxígeno puro durante cinco minutos y le quitamos la mascarilla.

Totalmente recuperada de la sedación, le preguntamos qué tal se encontraba. Nos preguntó que si ya le habíamos quitado la muela. ¡No se había enterado de nada! La niña se va a su casa muy contenta, sin haber derramado ni una lágrima. La extracción muy rápida, porque ha colaborado completamente y no tenemos que mantener una lucha constante para que abra la boca.

Sin duda, para niños y adultos con miedo,  la sedación para la extracción de muelas es la mejor opción. Aunque suponga un sobrecoste, merece mucho la pena porque va a ser más rápido y no va a suponer recodar una experiencia desagradable el resto de la vida.

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Si quieres ampliar información sobre la sedación, lee las entradas sedación consciente inhalatoria, sedación consciente en clínica dental en Sevilla y sedación consciente en odontología.

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